El inicio del año en Brasil es también la antesala del Carnaval, que se vive de norte a sur con celebraciones en casi todos los estados. Muchas ciudades ya despliegan sus primeros desfiles mientras ajustan los detalles para la gran fiesta que este año será entre el 15 y el 18 de febrero. Rio de Janeiro será, una vez más, protagonista de esta tradición que cada año convoca a millones de brasileños y extranjeros. Pero los tambores del samba ya suenan en gran parte del país.
Río de Janeiro: el carnaval más célebre
Fiestas en plazas, hoteles, clubes y a la orilla del mar, el Carnaval es la mayor celebración de la ciudad y uno de los mayores patrimonios culturales de Brasil ante el mundo. El 17 de enero se lanzó ya el programa oficial del Carnaval Callejero de Río de Janeiro 2026, que se extiende hasta el 22 de febrero. Según informó el ente municipal de turismo, Riotur, se prevé la concentración de 459 blocos (comparsas) callejeros, que convocarán a un público estimado en 6 millones de personas, entre residentes y turistas, que ocuparán calles, plazas y avenidas en diferentes barrios. El total de personas que participará del evento es de ocho millones, y una previsión que supera los mil millones de dólares que se inyectan en la economía local durante la celebración.
La Municipalidad de Río ha organizado un importante operativo de seguridad, para organizar el tránsito, garantizar atención médica de urgencia y prevenir accidentes. También se desplegará un fuerte plan de limpieza en todos los barrios donde se prevén desfiles y eventos.
El inicio del carnaval callejero marca un momento simbólico muy importante para la ciudad, ya que Río reafirma el valor de esta manifestación cultural que nace en los territorios, ocupa el espacio público y expresa la diversidad, la creatividad y la identidad carioca.
Como celebración de su simbolismo, en agosto del año pasado el gobierno de Brasil declaró al Carnaval de Río de Janeiro como Manifestación de la Cultura Nacional, una medida que busca proteger la importancia histórica, social y el acervo de una de las fiestas populares más emblemáticas del país y del mundo, además de reconocerla como un ciclo de la economía creativa que funciona durante todo el año. Un ejemplo de ello es que los grandes desfiles en la pasarela del Sambódromo Marquês de Sapucaí son una importante generadora de empleos: artistas, modistos, músicos, artesanos, productores y muchos otros profesionales que transforman el talento y el esfuerzo en espectáculo.
El Sambódromo Marquês de Sapucaí es el escenario oficial para el desfile anual de las escuelas de samba cariocas. Con carrozas grandiosas, disfraces lujosos, coreografías y mucha música, las escuelas de samba desfilan durante una semana, sumando los desfiles de las escuelas del ascenso, las infantiles, las del Grupo Especial y el de las campeonas, las tres que obtienen los mejores puntajes.
El gobierno nacional anunció el lunes 19 de enero un aporte de 12 millones de reales a la Liga Independiente de Escuelas de Samba de Río de Janeiro (Liesa), que agrupa a las doce escolas de desfilan cada año en el Carnaval. Según el presidente de Embratur, Marcelo Freixo, las escolas de samba son socios diplomáticos de Brasil en el mundo. Ciudadanos de más de 160 países participan en el carnaval de la ciudad. «Es la mayor imagen que Brasil tiene en el mundo. El carnaval proporciona trabajo, empleo y alegría. Es la mayor fiesta popular del planeta. Nuestra mayor imagen está en la cultura», dijo Freixo.
Fuera del Sambódromo, el Carnaval callejero carioca es reconocido por los Guinness World Records como el mayor del mundo, ya que atrae cerca de dos millones de personas por día para acompañar a cientos de comparsas que se apoderan de la ciudad en una explosión de música y colores.
Según un relevamiento realizado por Embratur, hasta ahora ya se compraron más de 34.000 pasajes aéreos desde el exterior hacia Rio de Janeiro, entre el 7 y el 15 de febrero. Esa cifra ya significa un aumento del 8,8% en relación al mismo período del año pasado.
